La belleza de lo imperfecto
- Escuela de Arte iONA
- hace 2 días
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Por Nerea Sui, profesora en Escuela iONA
Últimamente pienso mucho en cómo nos obsesionamos con que todo salga “perfecto”, lo que no nos permite disfrutar realmente de lo que estamos haciendo. Esto sucede mucho en el mundo del arte. Sumamos una carga completamente innecesaria tanto al proceso de creación como el resultado final. Lo que de verdad nos toca, lo que de verdad nos llega al corazón, nos hace reaccionar y tener una emoción casi nunca va a ser perfecto.
¿Acaso los troncos de los árboles crecen siempre rectos?
En Japón encontramos un concepto estético que describe la belleza de la imperfección, la impermanencia y lo incompleto. Proviene de dos palabras: wabi, que se refiere a la belleza de la simpleza humilde o rústica, y sabi, que significa el paso del tiempo y el consiguiente deterioro o pátina de la edad. La filosofía wabi-sabi anima a aceptar y valorar las huellas que el tiempo y el uso dejan en las cosas en lugar de buscar la perfección.
Llevando esto al día a día en las clases de la escuela, los profesores siempre lidiamos con algunos alumnos que pretenden pintar y dibujar sin errores, sin manchas indeseadas, con todo el control en su mano y en su lienzo. Por ello, hay un ejercicio que solemos realizar para que puedan soltar esa carga de perfección. Consiste en hacer el mismo dibujo dos veces. Uno lo realizan con la mano que suelen utilizar para dibujar y el segundo lo hacen con la mano contraria.
Al terminar el ejercicio nos encontraremos con que el primer dibujo que han realizado con la mano que suelen utilizar, está compuesto de líneas cortas, que pretenden ser perfectas y rectas, como si se utilizara una regla al dibujar, con detalles minúsculos que a gran escala en el dibujo no tendría sentido incorporar y sin vida. En cambio, en el segundo dibujo que han realizado con la mano que no suelen usar para dibujar, podemos observar que las líneas empiezan a ser mucho más expresivas, largas, trazadas con más libertad , con variedad de grosores, con un aire fresco y con una riqueza visual que el otro dibujo no tenía.
Te invito a que lo pruebes y a que experimentes la libertad de poder equivocarte.
Al final, las cicatrices, los errores, las rarezas son parte de lo que nos hacen únicos.
Nerea Sui










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