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El arte inmersivo: Reflexiones a partir de la exposición "Ecos del océano"

Por Mireya Enguix, profesora en Escuela iONA




Al igual que cambia la sociedad cambia la manera de observar el mundo y de integrar el aprendizaje que nos ofrece el arte . Me llama la atención cómo está creciendo el número de exposiciones artísticas  inmersivas y cómo encaja a la perfección  con una sociedad acostumbrada a las pantallas, cuya familiaridad e interacción ayuda al acercamiento del arte. Esto puede ser un dilema al que enfrentarse como artista plástica y profesora de arte, y aunque no todo sean ventajas creo que puede enriquecerse mucho el arte fusionando el arte manual y pictórico con la experiencia que nos ofrecen las herramientas y  medios digitales. Eso sí, me parece importante que se haga hincapié en la importancia de la contemplación y la reflexión personal que nos da la observación de las cosas sin un exceso de estímulos, ya que sino la experiencia se puede convertir en la saturación de los sentidos sin llegar a  procesar el mensaje y la apreciación personal. 


En una sociedad saturada digitalmente, es una oportunidad para conseguir una conexión más profunda y significativa con el público aunque los límites entre que suponga una mayor conexión con la obra y que se caiga en una mayor saturación son finos. 


Sin embargo esta exposición me sorprendió por haber conseguido ser más allá de una exposición, un espacio de meditación, en el que casi  podías sentir que estabas dentro del mar a través de todos los sentidos. Me parece un recurso precioso al que poder acceder a experiencias vitales a las que no se pueden acceder de otra manera o en ese momento en la vida real.





El arte inmersivo involucra al visitante como parte activa de la obra, crea entornos multisensoriales en  los que el espectador se sumerge y participa activamente, yendo más allá de la observación tradicional para vivir una experiencia única y compartida con la obra, gracias a la utilización de realidad virtual y realidad aumentada , proyecciones y la digitalización de obras para crear entornos con  movimiento, el  sonido , la  luz y el color son partes fundamentales  para envolver al público dentro de la obra.

 

A diferencia de un museo más tradicional en el que es el público quién rodea a la obra observándola en una única dirección , en el arte inmersivo se crea un espacio completo donde en esta ocasión es la obra quien rodea al espectador, suprimiendo las barreras entre la obra y quién la observa. Es interesante pararse a pensar en el impacto que puede tener este tipo de experiencia profunda , que ha revolucionado la forma de interactuar con el arte , la cultura y la historia. 


En Ecos del Océano participa el espectador con todo su cuerpo, involucrando a todos los sentidos con un enfoque multisensorial, desde el tacto a través de un banco que transmite vibraciones para simular la presencia de ballenas y la comunicación entre ellas , junto con grabaciones sonoras reales de especies marinas recogidas por todo el planeta y  la vista con pantallas gigantes donde las imágenes generadas con inteligencia artificial se va transformando y podemos vivir la experiencia de ver el mundo a través de sus ojos. La sala se mantiene en oscuridad mientras que el color de las profundidades del mar te envuelven mientras te mueves por la instalación  y el sonido acompaña con un objetivo introspectivo y contemplativo.



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