El cine en la pintura y la pintura en el cine




En el anterior artículo mencioné la conexión existente entre el conjunto de las artes. Me limité a incidir sobre la relación entre la pintura y la música pasando de puntillas por otras ramas artísticas, y en definitiva, conteniendo información para escribir el artículo de hoy.


Ya he podido dejar ver que la correspondencia de las artes es un tema que considero especialmente interesante, es mi forma de entender y explicar qué es el arte y cuáles son sus códigos esenciales. Pero esta "interartisticidad" es un tema ya tratado desde tiempos de la Grecia Clásica, donde el poeta lírico Simónides de Ceos (556 a. C. - 468 a. C.) dio lugar a la célebre cita "la pintura es poesía muda y la poesía es una pintura hablante". Y aunque podríamos hablar de poesía, hoy nos vamos a centrar en la "interartisticidad" entre pintura y cine, el arte total que engloba la colectividad de las artes en un mismo formato.


Cine y pintura viven en una constante convergencia. La pintura de clásicos como Rembrandt, da Vinci, Vermeer, Velázquez, o el famoso tenebrismo de Caravaggio ha servido de arquetipo para trabajar en aspectos como el encuadre y la iluminación, como han confesado cineastas de la talla de Martin Scorsese. Observaremos una comparativa de numerosas imágenes para apoyar esta idea y hacerla más tangible y visual.



A la izquierda, San Juan Bautista de Caravaggio. A la derecha, escena de Taxi Driver, de Scorsese


A la izquierda, La última tentación de Cristo, de Scorsese. A la derecha, Cristo con la cruz a cuestas, de El Bosco. La composición y la iluminación son tan parejas que parecen mimetizarse en una misma imagen



El cine y la pintura se retroalimentan, y en el caso de Francis Bacon, es la pintura la que bebe de la estética cinematográfica. Sus planos se inspiran innegablemente en los contrapicados de Eisenstein y Buñuel para tratar de simular la idea de movimiento.





En torno a este tema, en el libro Atrapa al pez dorado(2006), David Lynch relata cómo surgió su interés por el cine:


Un día estaba sentado en una sala enorme de la Academia de Bellas Artes de Pensilvania. La sala se dividía en cubículos pequeños. Yo estaba en el mío; serían las tres de la tarde. Me encontraba a medio pintar un cuadro de un jardín por la noche. Había mucho negro y plantas verdes que emergían de la oscuridad. De pronto, las plantas empezaron a moverse y oí el viento. ¡No iba drogado! Pensé que aquello era fantástico y comencé a preguntarme si el cine podía ser un modo de dar movimiento a la pintura.(p.9)


Lynch apunta, además, a la idea de cine como arte total, capaz de fusionar todas las disciplinas y de crear una experiencia única en el espectador:


A mi me parece muy bello pensar en imágenes y sonidos que fluyen juntos en el tiempo y en una secuencia, creando algo que solo puede hacerse mediante el cine. No son solo palabras o música, sino toda una gama de elementos que se unen para componer eso que antes no existía. Se trata de contar historias. De inventar un mundo, una experiencia que la gente no tendría de no ver esa película. (p.17)



De nuevo se alterna la influencia cine-pintura y es la pintura del propio Bacon la que sirve de inspiración al citado David Lynch



Siguiendo este juego de influencias, es inevitable destacar la profunda colaboración entre Luis Buñuel y Salvador Dalí en la realización de " La Edad de Oro" y "Un perro andaluz", lo cual evidencia la ineludible conexión entre ambas expresiones artísticas.


La transformación del cine en lienzo tiene su mayor exponente en Edward Hopper, pintor cinematográfico por autonomasia. Hoper trasladó la estética de las películas de los años 40 y 50 en la superficie de sus lienzos. Incidiendo en la constante realimentación entre pintura-cine, resulta especialmente interesante la influencia de Hoper en los decorados de películas como Blade Runner (1982) o Psicosis (1960).





Como vemos, ambas disciplinas se nutren mutuamente como si se tratase de una simbiosis de la expresión artística en permanente estado evolutivo. Por ello, manifestaciones artísticas posteriores, como el cómic, también se ha alimentado de las aportaciones cinematográficas y viceversa. Esta retroalimentación podemos observarla, por ejemplo, en películas como Kill Bill, de Tarantino, cuyo tratamiento de los planos alude a una clara estética del cómic manga. También podemos ver esta simbiosis cine-cómic en la obra The Spirit, donde le dibujante Will Eisner hace el ejercicio inverso y traslada la estructura y el encuadre del cine al cómic.




Muy evidente es el siguiente ejemplo, que no deja lugar a duda de la influencia que tuvo el controvertido pintor expresionista Edvard Munch en la composición de la siguiente escena cinematográfica del austriaco Fritz Lang.



O la innegable influencia del romanticismo de Friedrich en los planos, las ubicaciones y la iluminación del ya clásico Drácula de Coppola.


En la película dramático-fantástica, Sueños, de Akira Kurosawa, aparece también una clarísima alusión a una obra de Vincent van Gogh pintada exactamente un siglo antes de que la película de Kurosawa saliera a la luz:


Y así podríamos continuar y configurar un artículo sinfín, pues el binomio cine-pintura ha sido y continúa siendo una relación inevitablemente inspiradora. Es habitual ver cómo alumnos eligen fragmentos de películas para reinterpretarlos a través de una técnica pictórica, quién sabe si algún día algunas de sus pinturas originales servirán de inspiración en alguna película del futuro.




Lucía Ares,

profesora en Escuela de arte iONA







Fuentes:

https://extracine.com/2013/06/la-influencia-de-la-pintura-en-el-cine-de-martin-scorsese

David Lynch (The Art Life)2016







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