DISFRUTAR PINTANDO

Actualizado: may 5



En febrero del año 2009 la Escuela de Arte iONA abrió sus puertas, hace ya más de 12 años. Cada vez que me viene a la cabeza no puedo evitar pensar en lo rápido que han transcurrido, en las miles de cosas que nos han pasado y en todas las experiencias que hemos vivido con cientos y cientos de alumn@s de todas las edades.

Hoy quiero compartir con vosotr@s algunas cosas que he aprendido como mero observador de tod@s esos alumn@s con los que hemos compartido tantísimo tiempo con el Arte como nexo de unión.


He aprendido que las aptitudes pueden parecer importantes en el mundo de las Artes Plásticas, pero que la actitud lo es mucho más. Con una actitud luchadora, perseverante, apasionada y sobre todo paciente no es que se pueda llegar muy lejos, es que se puede llegar donde se quiera, sobre todo porque en el Arte no hay límites en ninguna dirección, ni quien los pueda establecer.


He aprendido que las niñas y niños son creativ@s por naturaleza. Los hay mas detallistas, los hay mas expresivos, más técnicos, más desordenados o más calculadores, pero tod@s y cada un@ de ell@s son creativ@s y ­apasionad@s y se expresan a su manera. Por eso, desde mi experiencia ponerles límites o compararles es un gran error. Cada un@ es únic@ y solo hay que darle los medios para que investigue y para que explore y se encuentre. Como decía anteriormente, en el Arte no hay límites en ninguna dirección.


A un mismo grupo de niñ@s se les puede plantear un mismo ejercicio, pero al finalizarlo tod@s serán diferentes, tendrán distintos matices o distintos colores, pequeños cambios, pero en definitiva cada uno se las ingeniará para introducir sus toques personales por sutiles que sean y cada obra será única.

Los adultos sin embargo tendemos hacia el perfeccionismo absoluto, nos cuesta soltarnos, nos resulta dificilísimo salir de esas paredes que nos autoimponemos y en muchas ocasiones convertimos la obra que estamos realizando en nuestra prisión. Pensamos en el resultado final desde el principio y no en el camino. Nos empeñamos en autoimponernos unos límites que nos impiden disfrutar el recorrido como es debido, que nos frenan de ir más allá de lo que vemos a nuestro alrededor.


A un mismo grupo de adult@s se les puede plantear un mismo ejercicio, y al finalizarlo tod@s habrán intentado por todos los medios aproximarse lo máximo posible al resultado final del ejercicio planteado. Tod@s habrán intentado hacerlo exactamente igual, cuanto más realista más perfecto, por mucho que se les insista en lo contrario.

Es un trabajo difícil, pero si pudiéramos volver atrás y desaprender para dejarnos llevar, para disfrutar cada momento, soltarnos y no buscar la perfección desde el principio sino la movilidad y la posibilidad del cambio de rumbo tan pronto lo necesitemos, nos encontraríamos mucho antes, nos frustraríamos mucho menos y seríamos mucho más felices.


Estoy escribiendo, y delante de mí tengo una pizarra en el aula, en la que se escribieron hace tiempo tres o cuatro normas muy sencillas para las clases del Taller Infantil; no gritar, cuidar el material, etc etc. La última de ellas, y tal y como está escrito, la más importante, ha sido siempre nuestra motivación, una motivación tan sencilla como esencial que nos ha traído hasta aquí:

¡¡Disfrutar Pintando!!



Txete,

Director ESCUELA de Arte iONA

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