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El arte secuencial, mucho más que el cómic

Por Jesús Contreras, profesor en Escuela iONA



El término ‘’arte secuencial’’ es con frecuencia empleado indistintamente del término cómic. Sin embargo, contra lo que muchos puedan pensar a priori, hay mucho más allá de dicha relación conceptual. Si bien los cómics son una forma de arte secuencial, este concepto es mucho más amplio, y abarca muchas otras disciplinas. Como su nombre alude, el arte secuencial hace referencia al empleo de elementos visuales, ya sean dibujos, imágenes o fotografías, que son utilizados en una secuencia para transmitir o ilustrar una historia. En algunos casos, este incluye una combinación de imágenes y texto, aunque la presencia de un texto no es intrínsecamente necesaria para que algo pueda ser considerado art secuencial. Si bien la tira cómica suele ser la forma de arte secuencial más reconocible en el mundo actual, esta forma de arte en realidad es anterior a los cómics por milenios. De hecho, la raza humana ha estado utilizando imágenes para transmitir información y contar historias mucho antes de la invención de la palabra escrita. La pintura mural se considera la primera forma de comunicación gráfica y es anterior a la comunicación escrita. Los primeros ejemplos de ella se encuentran en cuevas que albergan pinturas rudimentarias que buscan transmitir la experiencia humana prehistórica en un formato secuencial. Los jeroglíficos egipcios eran una forma más evolucionada de esta práctica, mostrando una descripción más metódica y organizada de su estilo de vida. A medida que las civilizaciones han ido evolucionando también lo hicieron sus producciones artísticas. Los artistas griegos solían esculpir imágenes narrativas en frisos y jarrones. Uno de los primeros ejemplos supervivientes de una narración contada mediante el uso de imágenes secuenciales es la Columna de Trajano (en italiano, Colonna Traiana), en Roma, que data del año113 d.C. Se trata de un monumento levantado para celebrar la conquista de Dacia (actual Rumanía) por parte del emperador Trajano. En ella se plasman de forma secuencial todos los momentos destacados de la conquista.



Columna de Trajano. Vista general y detalle




La pintura es otro medio donde el arte secuencial ha tenido un gran auge. Este fue particularmente significativo durante el Renacimiento, época en la que las obras pictóricas a menudo narraban historias bíblicas.



Pintura que plasma una de los momentos más icónicos de Adán y Eva, de mano del artista alemán Lucas Cranach el Viejo



Con los años, los cómics se convirtieron en la última versión del arte secuencial. Como forma de arte, los cómics se hicieron muy populares y aparecieron en periódicos y revistas a finales del siglo XIX y principios del XX. Todavía hoy se pueden encontrar historietas en periódicos y revistas, pero su creciente e incesable popularidad permitieron al cómic convertirse en su propio medio narrativo. Dentro de este, existen dos subgéneros: el cómic y la novela gráfica, siendo este último una obra que cuenta una historia completa mediante el uso de la ilustración. A diferencia de los cómics, que son extractos de una narración más amplia que se publica por partes durante un período mucho más extenso, una novela gráfica contiene un principio, un medio y un final, contando muchas veces con guiones más elaborados, a la par de novelas narradas tan solo a través del texto.



Portada de Coraline, aclamada novela gráfica del prolífico escritor Neil Gaiman





De este modo, podemos ver cómo el arte secuencial es una práctica antigua que ha mantenido su relevancia dentro de las disciplinas creativas hasta el día de hoy. Al mirar hacia atrás en la historia, podemos definirlo como la práctica de contar una historia mediante el uso de imágenes o elementos visuales, cuyo amplio espectro de ejecución y variabilidad lo convierten en un género que ofrece infinidad de posibilidades.


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