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ABRIL. Cristina García Rodero hace fotos de retratos y a nosotros nos ha pillado desencajados!

EXPOSICIÓN FINAL DE CURSO


Llegamos a Abril enfocando ya el rumbo al tercer y último trimestre del curso y con muchas cosas por aprender!

Como ya sabéis de otros años, toca ir preparando la expo de final de curso que, por supuesto, también tiene inspiración en un artista. En este caso, una fotógrafa con un punto de vista único, ella es Cristina García Rodero.

Hablar de Cristina García Rodero es hablar de una mirada que no pide permiso, que llega y ¡zas!, captura justo ese momento en el que ya no puedes fingir. Nacida en Puertollano en 1949, su camino hacia la fotografía no fue planeado, más bien fue una mezcla de curiosidad, intuición y muchas ganas de contar lo que veía. Durante años fue profesora, algo que la acerca mucho a nuestro mundo, mientras recorría lugares con su cámara buscando algo más que imágenes bonitas: buscaba verdad. Y claro, cuando buscas verdad… a veces salen caras muy poco “instagrameables”.


Su obra está llena de personas reales, de momentos intensos, de fiestas, tradiciones y situaciones donde la emoción se desborda. En proyectos como España Oculta, se dedicó a recorrer el país captando celebraciones populares con una fuerza brutal. Pero lo interesante es que no buscaba la pose perfecta ni la sonrisa ensayada, sino ese instante en el que alguien se deja llevar. Ese momento en el que, como diríamos en nuestra exposición, la cara se “desencaja”. Porque seamos sinceros: nadie está todo el rato guapo, pero todo el mundo es interesante cuando deja de intentar serlo.



Y aquí es donde conectamos directamente con el trabajo de fin de curso. Rodero utiliza el blanco y negro para quitar todo lo que sobra y centrarse en lo importante: la expresión, la emoción, el gesto. Exactamente lo que han tenido que ir preparando nuestros alumnos con sus autorretratos a carboncillo. Sin color, sin distracciones… solo tú, tu cara y esa mueca que seguramente al principio daba un poco de vergüenza, pero luego acabó siendo lo más divertido del proceso. Porque sí, ponerse delante de una cámara a hacer caras raras tiene su punto: al principio piensas “qué estoy haciendo”, y al minuto ya estás compitiendo contigo mismo por ver quién pone la cara más absurda.

El proceso de Cristina García Rodero también tiene mucho que ver con esto. Ella observa, espera, se mezcla con la gente… y cuando dispara, no lo hace porque sí, sino porque ha encontrado ese instante donde todo dice algo. No es solo mirar, es saber mirar. Y eso, tanto en fotografía como en dibujo, es clave.


Y al final, eso es un poco lo que pasa con “Desencajados”. No son retratos perfectos, ni falta que hace. Son caras que hablan, que exageran, que se salen de lo habitual. Porque a veces, para encontrar algo interesante, hay que dejar de posar… y empezar a jugar. Y quién sabe, igual en esa mueca imposible está más de uno de vosotros de lo que pensaba.


No podemos desvelaros los resultados en esta ocasión porque la expo está gestándose aun pero, como siempre, compartiremos con vosotros el proceso, el montaje y la celebración ¡Estad atentos porque queda muuuuy poco!

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