EL VERANO COMO INSPIRACIÓN

Por Lucía Ares, profesora en Escuela iONA


Estoy escribiendo este artículo en plena ola de calor de mitad de junio y es precisamente este calor lo que me ha hecho pensar en artistas que se han inspirado en el verano para realizar sus obras, bien sea por puro entretenimiento vacacional, por interés en estudiar las características de la luz del verano, por reflejar el costumbrismo estival de la masa popular apilándose en playas y piscinas, etc. El agua cobra especial protagonismo en estos cuadros veraniegos, donde ríos, piscinas y mares se hacen presentes con los consiguientes retos técnicos de lograr recrear la sensación de oleaje, de reflejo, de corriente, etc.


Uno de los primeros nombres que se nos viene a la cabeza pensando en esta temática es Joaquín Sorolla y sus emblemáticos lienzos basados en las playas valencianas, pero son muchísimos artistas los que se han apoyado, (y siguen haciéndolo) en la tan ansiada etapa estival para sacar a relucir su talento. Precisamente estamos trabajando con el taller infantil en torno a la obra de la artista Julia Santa Olalla, y en concreto en la serie de paisajes con piscinas como elemento principal, luego os presentaré una de sus obras. Por el momento vamos a hacer un recorrido sobre algunas refrescantes obras de artistas variados que quizá también os inspiren a vosotr@s en el futuro.


"Elena en la playa de Biarritz", de Joaquín Sorolla.


Una de las tantas representaciones de niños en la playa, de Joaquín Sorolla. Podemos observar la característica pincelada gruesa, cargada de pigmento del pintor valenciano, su obsesión formal por la representación del reflejo, de la luz en el cuerpo, de la humedad en la piel.


Vamos a saltar del impresionismo tan reproducido y reconocido de Sorolla a una etapa más pop, de pintura más plana, menos orgánica, más narrativa quizá. Aquí os presento un par de obras del icónico artista británico David Hockney, uno de los pintores más influyentes del siglo XX.


Retrato de un artista (Piscina con dos figuras, 1972)- David Hockney. A la derecha, una de las imágenes que sirvieron de referencia para la realización del cuadro.



Esa obra que acabas de observar, documentada por Jack Hazan en la película A Bigger Splash, esconde una trama sentimental, el momento de la ruptura entre el propio Hockney y el que sirvió de modelo en muchas obras de Hockney, Peter Schlesinger. Como curiosidad, deciros que en el año 2019 fue la obra de un artista vigente más cotizada en el mercado del arte mundial (90,3 millones de dólares, casi nada).


The Splash, 1966, David Hockney. Un retrato del ideal californiano del momento: silla al más puro estilo director hollywoodiense, arquitectura contemporánea, el trampolín y la espuma como único testigo de una escena que nos hace imaginar el salto previo y a la persona sumergida en algún rincón invisible de la pintura.



En esta obra del pintor contemporáneo ruso Costa Dvorezky podemos ver cómo los intensos colores azules de la piscina se integran en la piel de la figura representada. Costa es uno de los muchos artistas obsesionados con la anatomía, con el movimiento y con la luz.


Apenas unos trazos, unas salpicaduras, eso sí, con mucho conocimiento e intención, son suficientes para conseguir la sensación de profundidad y de chapoteo que consigue magistralmente el pintor colombiano Pedro Covo


Obra de Julia Santa Olalla, artista granadina contemporánea




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