¿Recuerdas esa sensación de libertad?

Bailar y cantar con la música a todo volumen, correr tan rápido que parecía que volabas, o empezar a pintar cuidadosamente y al final terminar cubierta de pintura de cabeza a pies.

¿Por qué hemos dejado de hacer algo que nos hacía tan felices? y lo hemos hecho sin darnos ni cuenta.

Estás emociones creativas podrían mover el mundo de una forma más feliz, cuando pones tu alma en hacer las cosas se nota ¡y de qué manera!

En mi vida diaria y debido a mi trabajo, tengo contacto diario con gente de todo tipo, pero en especial gente creativa. Desde niñ@s muy pequeñ@s hasta gente mayor, pero hoy en concreto quiero hablaros de mi abuela. Con más de 90 años estos no pasan en valde y cosas que hace unos meses eran su día a día ahora ya no lo son o no las recuerda de la misma manera. Continuamente tengo que buscar nuevas maneras para llegar a ella y encontrar una vía de comunicación que logre entender o que despierte su curiosidad. He intentado muchas formas de acercarme a ella y he descubierto una puerta que abre un camino tremendamente espontáneo y eficaz. Ha olvidado muchas cosas, nombres, datos y direcciones, muchos recuerdos e incluso algunos de sus grandes hobbies como cocinar, pero el uso de canales como la música, el dibujo y la pintura o el baile despiertan en ella sentimientos y emociones tan grandes que la hacen recordar anécdotas y momentos vividos que abren un gran cofre de recuerdos.



Es increíble como tras comenzar a escuchar algunas de sus canciones favoritas su cara cambia por completo y vuelve a ser ella. Como comienza a rememorar a familiares y momentos muy concretos, pudiendo mantener una conversación casi como antes. Nos ponemos a dibujar a Betty Boop, que siempre le ha encantado y nos acordamos juntas de cuando lo hacíamos hace 20 años y su actitud cambia por completo, su cerebro crea conexiones entre sus recuerdos creativos que no consigue crear de ninguna otra manera. Gracias a todas estas herramientas creativas conseguimos tardes de carcajadas, breves historias de la infancia y canciones que parecen que nunca se olvidarán.

Después de todo lo que nos han dado desinteresadamente, después de todo lo que han pasado y trabajado para y por nosotr@s resulta inconcebible lo poco que importan nuestros mayores a nuestra sociedad. Pero tristemente parece que invertir en ellos no entra en nuestros planes. Sin embargo, pienso que utilizar medios creativos para llegar a ell@s y hacerles la vida un poco mejor, más gratificante, sería un gran camino a explorar que las residencias de mayores deberían estar utilizando desde hace mucho tiempo y que, sin duda, aumentaría la calidad de vida de quienes más lo merecen.




Coral de Rus Quero

directora de formación y profesora en Escuela iONA

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