LA INSATISFACCIÓN: EL MOTOR PARA CREAR


Uno de los momentos más experimentados, tanto a nivel personal como en mi experiencia como profesora, es la sensación de frustración o derrotismo cuando algo no sale como esperamos. Cuando surge uno de estos momentos críticos con mis alumn@s suelo utilizar al virtuoso guitarrista Paco de Lucía como símil. El dibujo, la pintura...son lenguajes, como también lo es la música. Me gusta utilizar esta comparativa como recurso porque realmente ambas disciplinas artísticas comparten muchos elementos de su jerga en común: "composición, color, ritmo, movimiento, armonía..." y un largo etcétera de palabras comunes.


Cuando empezamos a dibujar, comenzamos a conocer "las notas", a saber dónde ubicar los dedos, qué presión ejercer sobre nuestra herramienta. A menudo un resultado insatisfactorio se interpreta erróneamente como una falta de aptitudes o una imposibilidad de mejora, y es fundamental cambiar esta percepción. El error no está en nuestras capacidades sino en nuestras expectativas. El error está en esperar tocar la guitarra como Paco de Lucía cuando llevamos tres clases de dibujo a nuestras espaldas.


Aprender a manejar una técnica requiere incontables años de dedicación constante, de batallar contra nosotros mismos y nuestras capacidades. Es muy probable que nunca lleguemos al nivel de Paco de Lucía ( o de Rembrandt, como ejemplo de virtuosismo pictórico), pero con dedicación, con paciencia, y observación, podremos conseguir un sonido melódico, seguir un compás, componer una buena canción...pintar un buen cuadro.



Paco de Lucía Foto: SERGIO ENRÍQUEZ- NISTAL



Pero hay un detalle que me gustaría comentar: Poseer el control total de una materia, pensar que ya has tocado techo....deriva inevitablemente en perder el interés y la motivación. Sin el reto de ir a más, de encontrar otras formas de expresión, nuevos lenguajes, se desvanecen las ganas de crear. El mejor estado para la creación, para levantarse con una motivación añadida, es la insatisfacción. Es el motor para seguir remando y evolucionando hacia nuevos objetivos. Pondré otro símil. Supongamos que un/a coleccionista encuentra al fin la última pieza para completar su colección. Al principio la sensación puede ser triunfal...durante un corto período de tiempo. Pero la realidad es que la motivación que generaba esa ausencia de piezas ha desaparecido. Ya está.

¿ Y ahora qué?


Personalmente son muchos los años de dedicación en la pintura, y si en algún momento considero que ya no puedo aprender más, buscaré otro camino, otras vías, otros retos, otras posibles pasiones. Volviendo al símil musical me viene a la mente un músic@ que se dedicara a tocar de por vida las mismas piezas , porque sabe, por experiencia que funcionan comercialmente. Estancarse, repetirse, es morir como artista. El arte es como la propia vida: es cambio, es evolución, debe fluir, debe variar.


Tal y como variamos nuestros pensamientos y nuestro estilo de vida desde nuestro periplo por la infancia, a la adolescencia, pasando por la mediana y tercera edad. Nuestras perspectivas, objetivos y prioridades cambian, y por ello no sería coherente pintar el mismo tipo de cuadros con 20 años que con 50. La pintura es un lenguaje más, y tal como variamos la forma de expresarnos lingüisticamente, nuestra pintura también varía. Con la edad observaremos cuadros realizados en la juventud y no nos sentiremos identificados. Con total seguridad hoy el resultado, incluso el modelo a representar sería diferente.


Por eso pienso que la sensación de frustración, la insatisfacción, es muy natural y tiene un punto muy positivo en el que no solemos reparar. Es ese impulso de mejora, esa chispa que nos permite evolucionar y deberíamos vivirla no como una carga, si no como un proceso necesario para entender la vida.



Lucía Ares,

profesora en Escuela de Arte iONA




73 visualizaciones1 comentario

Entradas Recientes

Ver todo