iONA: Comunidad artística diversa

Cualquier rasgo o detalle habla por nosotr@s. Nuestra forma de caminar, nuestro modo de conducir, si conversamos en un tono más bajito o más alto, si escribimos con letra pequeña o con letra grande; incluso la manera en que jugamos al parchís o practicamos deporte. Todos estos aspectos rebelan información sobre nosotr@s a quienes nos observan. Durante las clases también me encuentro con las peculiaridades propias de cada persona.


Hay quienes mezclan los colores con la pulcritud propia de cirujan@ o quienes lo hacen de manera más vigorosa y espontánea. Algun@s utilizan grandes cantidades de pintura mientras que otr@s, por el contrario, arman sus pinceles con ínfimas gotitas de color. Mesas de trabajo que terminan impolutas, otras que lucen como una obra de Pollock . Hay quien prefiere el blanco y negro al color. También tenemos alumn@s que dibujan muy chiquitito, sumando detalles casi inapreciables, (pero muy claros en su mente) y los que trazan formas muy amplias sin reparar en los límites del folio.


Tenemos amantes de las cuadrículas pero también a quienes se dejan guiar por la intuición. L@s que se lavan las manos frecuentemente y quienes se las pintan con intención. También están l@s que ojean los trabajos de sus compañer@s y l@s que no levantan la vista de su dibujo a causa de la concentración. Alumn@s que inventan sus propias historias sobre el papel y otr@s que disfrutan dibujando fielmente el modelo. Los hay muy habladores, los hay muy tímid@s. Todo un equilibrio de personalidades. Los habladores necesitan de l@s tímid@s para sentirse escuchad@s y l@s tímid@s de los habladores para sumar nuevas anécdotas a las ya adquiridas en sus recuerdos. Quizá algún día intercambien posiciones.




Buen ambiente en iONA en la exposición de fin de curso 2019

Observo la pluralidad que reina en el aula y pienso que hay tantos caminos para explicar una idea o para llegar a un buen resultado como personas hay en la clase. Cada alumn@ tiene su estilo para asimilar conceptos y ejecutarlos; toda acción es manejada con un procedimiento diferente, acorde a la forma de ser y de entender de cada cual. El grupo se retroalimenta, se pregunta y se motiva contemplando resultados de otr@s compañer@s o descubriendo materiales o técnicas que ofrecen nuevas vías, recursos añadidos para seguir aprendiendo y explorando sus propios caminos.

Así de variado es el ambiente en la Escuela iONA. Tan diverso como las más de 400 personas que dibujan con nosotr@s y forman parte de esta comunidad artística. En nuestras aulas conviven contextos familiares muy distintos, profesiones dispares, ideologías y edades diferentes, singularidades que comparten tiempo y espacio unidas por el placer de la creación artística.

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